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Presentó Ernesto Munro el libro Génesis del homicida
29.03.10
Hermosillo, Sonora, 29 de marzo de 2010.- Una investigación
realizada en los Centros de Readaptación Social y Centros de
Internamiento para adolescentes de Sonora, que derivó en el libro
Génesis del Homicida, fue presentada la noche del viernes 26 de
marzo por el Secretario Ejecutivo de Seguridad Pública, Ernesto
Munro Palacio.
En el evento, realizado en el Museo de Arte de Sonora (Musas)
estuvieron presentes las autoras Zonia Sotomayor Peterson y Rosario
Román Pérez, así como la experta en seguridad Ana María
Salazar.
El Secretario Ernesto Munro Palacio destacó el trabajo de campo
de las autoras, quienes recopilaron de viva voz de los homicidas
una serie de testimonios sobre violencia extrema en contra de las
mujeres, con las que incluso tenían estrechas relaciones
afectivas.
Recordó que en estos meses de primavera y verano aumentan las
agresiones físicas y sexuales, principalmente en contra de niñas y
mujeres, por lo que la Secretaría Ejecutiva de Seguridad Pública
realiza labores preventivas en las comunidades, como parte de la
Gran Cruzada por la Seguridad.
Consideró que es a través de los valores y la educación como se
busca prevenir que ocurran estos actos de violencia que terminan
con la vida de unos y la libertad de otros.
Además, hizo un llamado para que todos los sonorenses ayuden a
prevenir la violencia de género e invitó a consultar consejos
preventivos en la dirección electrónica www.cruzadaporlaseguridad.gob.mx.
La investigadora Rosario Román Pérez comentó que luego de la
experiencia de entrevistarse con jóvenes homicidas internos en el
Instituto de Tratamiento y de Aplicación de Medidas para
Adolescentes (ITAMA), su visión es que la prevención del delito es
tarea de todos, de autoridades y sociedad civil.
Zonia Sotomayor Peterson abundó que para combatir la violencia
contra las mujeres también hay que enfrentar prácticas culturales
como el machismo y la necesidad de demostrar esa masculinidad mal
entendida, incluso a través de actos de extrema crueldad.
En la presentación del libro estuvieron presentes personalidades
como el Secretario de Educación, Óscar Ochoa Patrón, y el diputado
local David Galván, así como diversas autoridades, académicos e
investigadores.
Presentación íntegra del Secretario Ernesto Munro
Palacio:
Agradezco mucho que me hayan distinguido con el honor de esta
invitación. Para mí es muy grato hacer la presentación de esta obra
de reciente aparición, que bajo el título de "Génesis del homicida"
nos ofrece un minucioso estudio de las motivaciones psicológicas
que llevan a un hombre a convertirse en homicida, privando de la
vida a otro ser humano.
Cuando me entero o leo de crímenes cometidos por jóvenes, y
otros no tan jóvenes, no puedo dejar de pensar en que todos ellos
alguna vez fueron niños.
Los niños son definitivamente los seres más tiernos e inocentes
de la Creación. La gran mayoría de los mortales nos enternecemos al
verlos y sentimos deseos de protegerlos, de amarlos.
Nacen inocentes y van moldeándose según su ambiente familiar,
educación y amistad. Porque ellos son tiernos en todas las formas:
en edad, en su tierno cuerpo, en sus mentes. Aprenden lo que les
enseñamos y lo que día a día van experimentado, a través de su
crecimiento; todo lo que van conociendo es por nosotros, sus
padres y hermanos, los maestros, los amigos y los medios de
comunicación.
Desde mi punto de vista, la televisión, el cine, los juegos
electrónicos y el Internet, en algunos casos, han contribuido al
surgimiento de esta generación violenta e insensible al dolor y los
sentimientos.
Si nosotros, los padres y maestros, los educamos en valores como
justicia, honradez, honestidad, generosidad, servicio, caridad,
fortaleza, prudencia, templanza, sabiduría, modestia, compasión,
democracia, humildad, lealtad y amistad, nuestros niños tienen
posibilidades de crecer como ciudadanos responsables, y de llegar a
ser personas ejemplares.
Pero también al contrario: si no los educamos en estos valores,
pueden llegar a ser terribles criminales, que no dudan en asesinar,
robar o cometer cualquier tipo de fraude y delito, sin ningún
remordimiento.
Uno se pregunta: ¿Cómo es posible que ese niño inocente se haya
convertido en un monstruo, que asesina sin arrepentimiento? ¿Qué
fue lo que pasó?
Esto es de lo que se trata este libro, "Génesis del homicida"...
Génesis: el origen, el inicio, el principio, la causa primera que
lo inició todo.
"Génesis del homicida" es la más reciente investigación de las
Doctoras Sotomayor y Román, cuyo trabajo de campo lo realizaron
durante arduos meses de dedicación y esfuerzo, pasando mucho tiempo
dentro de los Centros de Rehabilitación Social que administra el
Sistema Estatal Penitenciario de Sonora.
Por ello me llamó mucho la atención la dedicatoria y el
agradecimiento especial que las autoras hacen, al principio del
libro, al Lic. Saúl Torres Millán y al Lic. Gustavo González
Buendía, Coordinador General del Sistema Estatal Penitenciario y Ex
Director General del Cereso No. 1, respectivamente.
En las propias palabras de las investigadoras, ambos son
"penitenciaristas auténticos cuya actividad esencial es el
bienestar y la posibilidad de reinserción de sus internos a un
mundo mejor".
Esto significa que el Sistema Estatal Penitenciario colaboró con
las autoras como facilitador de la investigación, por lo cual
también deseo felicitar al Lic. Saúl Torres y a su equipo.
Efectivamente, el espíritu del trabajo que se realiza en los
centros de internamiento de Sonora, tanto para adultos como para
adolescentes, es el de buscar una verdadera reincorporación de los
internos a la comunidad a la que pertenecen, como así lo pudieron
constatar las investigadoras en esta compleja tarea que se echaron
a cuestas.
El profundo análisis que nos ofrece el libro "Génesis del
homicida" nos deja en claro algunas verdades, que vienen a
confirmar el diagnóstico en el que basamos las estrategias de
prevención de los delitos en la Secretaría Ejecutiva de Seguridad
Pública.
La investigación ofrece datos duros e información estadística,
que se complementa con un riguroso análisis de lo que significa el
delito de homicidio, asociado siempre a conductas de violencia en
las personas.
La parte analítica de la obra es enriquecida con una serie de
testimonios de homicidas, internados actualmente en los reclusorios
del Sistema Estatal Penitenciario.
Se trata de entrevistas levantadas directamente en las cárceles,
que dan voz a un grupo de homicidas reales, de carne y hueso, que
narran con todo detalle los hechos y las circunstancias en los que
cometieron el delito de privar de la vida a otras personas, en
todos los casos mujeres con las que mantuvieron relaciones
afectivas.
Esta parte es quizá la más reveladora de la investigación,
porque nos muestra toda la crudeza que existe en la realización de
este tipo de actos, además de que nos revela la deshumanización y
el estado de crisis moral que existe en algunos sectores de la
sociedad en la que vivimos.
Una sociedad que es la nuestra, que no está a kilómetros de
aquí, ni en otro país. Se trata de nuestro estado de Sonora, donde
ocurren crímenes violentos como los que se documentan y se analizan
en esta investigación.
En ese sentido, este libro es una luz de conocimiento y
comprensión de las consecuencias negativas que para cualquier
sonorense puede tener la violencia, particularmente la que está
ligada al homicidio doloso.
Es también la confirmación de que los delitos violentos, que
generan un clima de inseguridad entre la población, sólo pueden
prevenirse con el rescate de los valores éticos y cívicos,
fortaleciendo la formación moral de las nuevas generaciones de
sonorenses, así como el respeto que todos los ciudadanos debemos
mostrar hacia los demás y hacia el sistema legal que nos rige.
Sólo así se podrá evitar que se sigan reproduciendo las
conductas antisociales que, como en los casos presentados en el
libro, por desgracia terminan con la pérdida de la vida para unos y
de la libertad para otros.
En general, la tendencia hacia la violencia que se documenta en
jóvenes y adultos del sexo masculino, que desemboca en homicidios
dolosos, tiene al menos tres escenarios:
1) La presencia de
adicciones. Es una constante entre los homicidas el
consumo indiscriminado de toda clase de drogas y alcohol, un factor
que facilita la comisión del delito, aunque no necesariamente es
causa directa del mismo, como bien queda asentado en esta obra.
Las autoras del libro sostienen que ". No son las drogas las
culpables de las agresiones y la violencia, porque ésta ya estaba
ahí. El consumo de drogas simplemente abrió la puerta, fue el
desinhibidor perfecto para liberar cualquier resquicio de moralidad
que pudiera impedir la violencia extrema, como es el
homicidio".
Es importante observar, sin embargo, que "casi todos los
entrevistados dijeron estar conscientes de que el uso del alcohol y
las drogas fueron determinantes en sus vidas y a la hora de cometer
el crimen".
2) La violencia contra las
mujeres. Al leer los testimonios de los homicidas,
comprobamos una vez más que este problema social está presente en
Sonora.
Los casos de violencia contra las mujeres, que se manifiestan en
los delitos de violación, lesiones, violencia intrafamiliar,
abusos, entre otros, pueden llegar al extremo del feminicidio.
Así queda expuesto en este trabajo de investigación, por medio
de las entrevistas realizadas a los homicidas que asesinaron a
mujeres muy cercanas a sus vidas, con las que sostuvieron algún
tipo de relación afectiva e incluso llegaron a procrear hijos.
A este respecto, las palabras de Zonia Sotomayor y Rosario Román
hablan por sí solas:
"Lo que desata la violencia de algunos varones contra la mujer,
es la percepción, por parte de éstos, de que están a punto de
perder el poder sobre ellas, que en su concepción les pertenece
sólo a ellos".
"Los hombres tienen privilegios; uno de ellos es la
subordinación de la mujer, ya que la conformación de la
masculinidad exige precisamente que la mujer se someta. Ese
sometimiento permite la construcción de la masculinidad".
"No deja de ser importante la mención continua de los homicidas
en el sentido de que aman, de que siguen amando a la mujer a la que
mataron. Esa mujer sigue viva en sus vidas cotidianas. Todos
refirieron que ellas eran personajes constantes en sus sueños, en
los que la vida continuaba su curso normal".
Hasta ahí la voz de las autoras sobre este punto.
Lo que me gustaría agregar es que todos, autoridades y sociedad
civil, debemos prevenir, cuidar y proteger a las mujeres.
Es un trabajo de concientización que hemos enmarcado dentro del
mes de la Mujer Segura, del cual forma parte este acto de
presentación de una obra realizada por dos brillantes mujeres
sonorenses.
Las tendencias y las estadísticas nos indican muy claramente que
en los meses de primavera y verano aumentan los ataques contra las
mujeres en Sonora.
Particularmente se incrementan los casos de violación y
violencia intrafamiliar, por lo que debemos hacer un esfuerzo extra
para revertir estas tendencias y evitar, al máximo, que estos casos
puedan terminar en feminicidios.
Esto me lleva al tercer escenario que observo en esta referencia
al "Génesis del homicida" en nuestra entidad:
3) Masculinidad mal
entendida. Este es un tema que puede tener varias aristas,
pero sin ninguna duda tiene qué ver con la ausencia de una
educación y una cultura basada en el respeto.
Las autoras nos ilustran acerca de una masculinidad
equivocadamente construida; de una tendencia machista que ofende,
agrede y es capaz de privar de la vida a la mujer y compañera que
es el objeto de amor del homicida.
Una lamentable actitud de intolerancia que, por desgracia, está
presente en nuestra sociedad sonorense.
En nuestros mensajes de prevención mucho hemos insistido en que
debemos blindar a nuestras niñas y jóvenes. Todo empieza en la
casa, continúa en la escuela y se reproduce en todos los espacios
vitales del Hombre.
Sólo la educación en los valores podrá cambiar, eventualmente,
esta realidad de menosprecio y agresión al género femenino. Esta es
parte de la Gran Cruzada en la que estamos trabajando como
autoridades, a la cual invito a sumarse a todas y todos los aquí
presentes.
"Los internos sentenciados por homicidio doloso son aquéllos que
eligieron matar, en el sentido de que consideraron que la única
solución a sus problemas (reales, objetivos o no) dependía de la
desaparición física de quienes los mortificaban".
Así, con esta reflexión, las autoras de "Génesis del homicida"
nos ofrecen la hipótesis central de su investigación:
". Los homicidas matan al 'otro' por su incapacidad de
reconocerlo como otro, como un ser humano con los mismos derechos y
atribuciones. Le niegan a ese desconocido la posibilidad de Ser,
porque ellos mismos no se reconocen como personas, como seres
humanos".
Es una triste realidad, pero no es definitiva. Estoy convencido
de que podemos cambiarla, con base en un trabajo constante y de
largo plazo, basado en la transversalidad de todas las
instituciones de gobierno y de las organizaciones de la sociedad
civil.
Como bien apuntan las investigadoras Sotomayor y Román, en
Sonora los homicidas de varones son más que los homicidas de
mujeres en la modalidad de feminicidios.
"Los hombres matan hombres en una proporción cinco veces mayor
que a mujeres, por razones y motivos diferentes".
Que no sea éste un consuelo para quedarnos de brazos cruzados,
ante la impactante realidad que nos ofrece este excelente
libro.
Más bien, veamos todos estos datos y testimonios como una
herramienta de prevención para que, eventualmente, dejen de ocurrir
los terribles casos de homicidio que aquí se analizan.
Quiero recomendarles muy ampliamente la lectura de este
excelente libro. Felicito muy sinceramente a Zonia Sotomayor
Peterson y a Rosario Román Pérez por este revelador y útil trabajo
de investigación.
Muchas gracias.